Foro Futuro de las zonas protegidas de Costa Rica

En Costa Rica se establecieron áreas protegidas desde el año 1970, esto como una estrategia de mitigación a los graves procesos de fragmentación que sufrió el país en el período de 1960 a 1980 (Sandoval y Castillo, 2011).

Los parques nacionales y las reservas biológicas representan sólo el 60% de la superficie total protegida en Costa Rica (SINAC, 2011). Actualmente, se reconoce el papel esencial de estos no sólo como instrumentos para la conservación de la biodiversidad, sino como pilares fundamentales para el desarrollo humano sostenible y también como proveedores de una gran cantidad de servicios ecosistémicos, de los cuales muchos son considerados factores claves para la salud de la población. Debido a lo anterior, la idea de que el medio ambiente es un factor clave en el bienestar de la población ha ido cobrando gran importancia para el desarrollo de distintas acciones y políticas (Navarro y Ruiz, 2016).

Sin embargo, los desafíos para que estas áreas puedan cumplir con los objetivos para los cuales fueron creados continúan siendo un reto, por lo cual, la elaboración de los estrategias para posicionar la conservación como un elemento indispensable para el bienestar y la salud de las personas, es un proceso que necesariamente se debe construir con la participación de todos los sectores interesados (SINAC, 2011).

Debido a lo anterior, la carrera de Bachillerato y Licenciatura en Promoción de la Salud de la Universidad de Costa Rica, desarrolla el foro “El futuro de la zonas protegidas en Costa Rica” con el objetivo de analizar el futuro de las zonas protegidas de Costa Rica desde una perspectiva política y social, bajo la moderación de la Licda. Cinthya Hernández, gestora ambiental y docente de la Universidad de Costa Rica.

Este foro presentado en la escuela de Salud pública el día 12 de noviembre, estuvo conformado por una audiencia de estudiantes de las carreras de Promoción de la Salud, Economía Agrícola, Dirección de Empresas, Enseñanza del Francés, Biología, Ciencias del Movimiento Humano, Universidad Nacional, público externo, así como docentes de la escuela de Salud Pública, contando con una participación total de 42 personas.

El foro contó con la participación de la M.Sc. Patricia Madrigal, abogada especialista en Derecho Internacional, Viceministra de Ambiente del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), período 2014-2018, con experiencia en actividades de carácter interdisciplinario e interinstitucional relacionadas con la definición de políticas sobre legislación ambiental. El énfasis de su trabajo se ha orientado hacia el acompañamiento de procesos comunitarios de conservación, el análisis y la asesoría jurídico e institucional desde los niveles locales a los niveles nacionales, regionales y globales, y viceversa; así como al reconocimiento del derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado como un derecho humano.

Además del M.Sc. Felipe Carazo, biólogo especialista en Gestión Ambiental, Economía y Política de Recursos, Director Ejecutivo de FUNDECOR con más de 20 años de experiencia en el desarrollo de programas que abordan la gestión integrada del paisaje, planificación estratégica, conceptualización e implementación de modelos de gestión sostenible e innovadora e inclusiva para los recursos naturales. Así como, orientado a el desarrollo y supervisión de una amplia gama de proyectos que promueven la mitigación y adaptación al cambio climático, la gestión de cuencas hidrográficas y la promoción de políticas públicas en temas ambientales.

Y el M.Sc. Esteban Brenes, biólogo y especialista en conservación y manejo de la vida silvestre, director de Science & Conservation, Fundación Costa Rica Wildlife y fundador de Nai Conservation, con experiencia en la investigación y estado de la vida silvestre en áreas protegidas del país, Centroamérica y el sudeste asiático; ecología, conservación de vertebrados terrestres, modelos estadísticos y gestión para la inclusión de resultados de investigación en políticas de conservación. Su trabajo se direcciona a integrar los datos ecológicos con las dimensiones humanas con el fin de resolver problemas de conservación y crear capacidad para la comunidad local y los guardaparques.

Los temas abordados por los expertos versan sobre el estado de las zonas protegidas de Costa Rica desde una perspectiva política, conducido por la M.Sc. Patricia Madrigal quien direccionó su exposición en tres temas centrales, como lo son el marco legal que sustenta a las áreas silvestres protegidas, entre ellas la Política Nacional de Biodiversidad 2015-2030 y su estrategia, la necesidad de un cambio de enfoque de acuerdo a las metas de Aichi planteadas en la 10ª reunión de la Conferencia de las Partes (COP10) y las áreas silvestres protegidas desde la deuda histórica que posee el país en cuanto al sistema de derechos de propiedad intelectual, siendo este la otra cara de la conservación, los aportes de estas zonas a nivel nacional, la relevancia de las mismas a nivel internacional y los retos a nivel país para su conservación.

Por otra parte, el M.Sc. Felipe Carazo desde su experiencia trató el tópico de los retos del país en la conservación de las zonas protegidas, refiriéndose a la conceptualización de la gestión de la diversidad, al involucramiento de diversos actores sociales en temas de conservación, en trascender de la zona de confort de la conservación al uso sostenible, basándose en el modelo de desarrollo; mapear la biodiversidad, los hábitats y los ecosistemas; plantear un mejor uso de recursos de las zonas protegidas desde un marco legal, la proyección del uso de los recursos que se emplean en la conservación de las áreas protegidas, el involucramiento y empoderamiento de las comunidades cercanas a las zonas protegidas en cuanto al uso de los servicios de los ecosistemas que les proporciona estas y el efectuar investigación aplicada desde la academia.

En esta línea, el M.Sc. Esteban Brenes abordó el mismo tema, pero desde su experiencia en investigación del estado de la vida silvestre en las áreas protegidas, refiriéndose a las razones de conservar la vida silvestre, la relevancia de integrar los objetivos de desarrollo sostenible, las metas de Aichi y la Cumbre de París en esta materia, las oportunidades que se poseen para la investigación en las áreas silvestres de protección, entre ellas: instituciones privadas y estatales con potencial, Costa Rica es pionero en investigación, voluntad política, entre otros; y los retos para la investigación en las áreas, tales como: generar indicadores eficaces, involucrar a todos los sectores, formar capacidades institucionales y comunitarias.

Finalizadas las intervenciones, se desarrolló un bloque de preguntas generadoras donde se desarrollaron las siguientes temáticas: la creciente demanda de agua en el marco de la protección de estas zonas, desafíos, cuestionamiento sobre el involucramiento comunitario y cómo contribuye la salud pública al tema desarrollado.

En cuanto a la demanda de agua el M.Sc Carazo expone que Costa Rica, tiene la capacidad institucional, educativa y la capacidad instalada para desarrollar modelos por medio de mapeos eficientes de zonas de recarga hídrica donde se pueda conocer la demanda y gestionarla adecuadamente. A lo que, el M.Sc. Brenes y M.Sc. Madrigal, suman a esto, que en Costa Rica, el abastecimiento del agua en zonas protegidas no debe verse de manera derrotista y pensar adecuadamente sobre no aislar el recurso natural de la cotidianidad comunitaria. Aunado a esto, no se debe olvidar el uso dado según la legislación a las zonas protegidas, entre ellas: la educación, ecoturismo e investigación. Por lo tanto, concluyen que es un tanto apresurado hablar de afectación si se tienen las herramientas para la conservación.

En el marco de los desafíos, se dio un consenso en la importancia de visualizar la demanda desproporcionada dada a las zonas de conservación y la poca inversión a nivel de recursos y mantenimiento de las zonas. Y esto, según apuntan, de entre muchos factores, tiene que ver con la desvinculación, aislamiento y exclusión que tienen las comunidades con respecto a estas zonas. Mismas que generan amenazas, no solo a la propia conservación sino al ambiente de las comunidades. Bajo este esquema, se generó después, el cuestionamiento sobre el involucramiento comunitario.

En este caso, el M.Sc. Brenes fue enfático en la necesaria inclusión de las comunidades en la conservación de las zonas protegidas. Esto por medio de la ciencia ciudadana, demostrarles el valor económico que tienen sus comunidades dejando de lado el “Conservacionismo de Asfalto” pensando en prevalecer el conocimiento científico, sobre el histórico-social-cultural de las comunidades. M.Sc. Madrigal, abogó por la importancia de los profesionales en ciencias sociales para hacer uso de sus herramientas cualitativas de acercamiento a las poblaciones desde perspectivas culturales.

Finalmente, en cuanto a la relación del involucramiento de la promoción de la salud y el tema central del foro. Se coincide en la necesidad de profesionales de salud en la ecuación de trabajo salud-ambiente. Esto porque, se tratan temas de legislación, la validez y la legitimación del conocimiento de las comunidades en el ejercicio de la conservación, aspectos biologicos, quimicos y fisicos de la salud en el ambiente, y el fortalecimiento de la investigación participativa con alta participación comunitaria en la toma de decisiones.

Parte importante de este foro, fue la moderación de la Lic. Hernandez. Invitando al público a hacerse el cuestionamiento, sobre cómo se resguardan las zonas protegidas y cuanto recurso se destina. Así mismo, sobre la importancia en aumento de la gestión, pero poco interés en la promoción de la salud ambiental.. También sobre el no ser indiferentes a los impactos de las zonas protegidas y al cuido que se puede generar para su resguardo. Finalmente, señaló la importancia del involucramiento de más profesionales al tema, primando la investigación en conjunto con la acción social. Nutriéndose mutuamente del conocimiento comunitario propiciando el empoderamiento, la sostenibilidad del uso del recurso e introducir en estos espacios la promoción de la salud.

En relación a la experiencia del grupo, en primera instancia se debe mencionar la importancia de desarrollar competencias en la gestión de procesos intersectoriales al abordar temas trascendentales para la salud pública del país como son las áreas silvestres protegidas, pues se debe realizar una planificación estratégica, coordinaciones a nivel institucional con los diversos participantes, así como la creación de estrategias sobre mercadeo a la hora de realizar invitaciones al público, buscar formas de difusión etc.

Asimismo, en estos espacios de participación popular, se pone en perspectiva la necesidad de visualizar el papel de la promoción de la salud al ver la salud de las personas desde los determinantes sociales, es decir, que diversos factores influyen en la calidad de vida de las personas y que cada contexto según sus características geográficas, sociales, económicos, culturales y biológicas es diverso, por eso es importante realizar diagnósticos en las zonas donde se planean procesos participativos, pues se debe conocer la situación de salud de las personas y sus condiciones de vida. Si se lograran conocer estas condiciones, los proyectos pueden trascender y realmente generar empoderamiento en la población.

Por esta razón, es necesario demostrar la importancia de realizar trabajos en conjunto con diversas organizaciones no gubernamentales, instituciones públicas y privadas así como con comunidades del país para desarrollar estrategias sobre el cuido y la preservación de las zonas protegidas.

Sin embargo, desde la visión general del grupo, se considera de suma importancia que los procesos tengan una participación activa de todas las partes involucradas en el proceso, que los proyectos e iniciativas sean planificados, ejecutados y evaluados con total transparencia y ética, y que se cumplan los objetivos fundamentales de preservar los recursos naturales del país y aún más las áreas protegida así como de promover la sostenibilidad.

Conclusiones y Recomendaciones

En conclusión, nuestro país se ha dado a la tarea de conservar grandes Áreas Silvestres y cómo en muchos casos, este ha sido uno de los grandes atractivos del turismo; sin embargo, los invitados llegan a tres conclusiones importantes que permitirán mejorar la gestión que se ha venido dando sobre las áreas y así poder fortalecer, consolidar y conservar dichas áreas para la presente y futuras generaciones.

En primer lugar, los invitados concuerdan en que es necesario fortalecer espacios de participación en donde se involucren más entidades, tanto públicas como privadas. Lo anterior aunado a que se debe tomar en cuenta que la salud se constituye de diversos factores, entre ellos el medio ambiente. Por lo tanto, un trabajo interinstitucional es clave para lograr mejores planes de conservación de las zonas, ya que esto permitirá formar mejor capacidades institucionales y comunitarias; y así estos lograrán constatar planes que sean realistas y medibles generando una mejor calidad de vida para las generaciones presentes y las futuras.

Es por esto que se recomienda generar, fomentar y visualizar la importancia de espacios de participación por parte de las instituciones, para que de esta manera se logre un mayor involucramiento por parte de los distintos actores, fortaleciendo así la interinstitucionalidad y la intersectorialidad, que es clave para la promoción de la salud.

Por otro lado, los invitados concuerdan en que es importante que los esfuerzos que se realicen para estas zonas deben contar con mejores fuentes de financiamiento. Esto permitirá que se logre una continuidad de los proyectos o planes que se realicen y además, se logren realizar más investigaciones que permitan conocer mejor la biodiversidad de las zonas y brindar recomendaciones acerca de las acciones que se deben realizar para garantizar su conservación.

En este sentido, se recomienda crear mecanismos que permitan una mayor eficacia y eficiencia en la utilización de los recursos, así como la negociación y abogacía por parte de las instituciones y sociedad civil para la obtención de recursos suficientes y de distintas fuentes, con el objetivo de cumplir lo que se mencionó antes.

Por último, es importante que se promueva un cambio de enfoque en donde se logren alinear las estrategias e investigaciones con la planificación del desarrollo del país. Lo anterior debido a que se atienden las necesidades sociales y de desarrollo de las comunidades, pero en muchos casos no se toma en cuenta a las zonas protegidas y su impacto en el desarrollo del país. Además, no existen suficientes instrumentos que permitan el acceso y distribución justa y equitativa de los beneficios que se derivan de la conservación de la biodiversidad.

De esta forma se recomienda pasar de un enfoque focalizado a uno integral, donde no solo se aborden las necesidades sociales sino que se tomen en cuenta a las zonas protegidas y su impacto, así como crear los instrumentos necesarios para permitir el acceso a una distribución justa y equitativa de los beneficios de las áreas de conservación, lo anterior es posible realizarlo desde el marco de la Promoción de la Salud, utilizando las herramientas de abogacía, negociación y articulación.

Bibliografía

Navarro, A. Ruíz, A. (2016). La Importancia Social del Medio Ambiente y de la Biodiversidad. Asociación de Fundaciones para la Conservación de la Naturaleza y Fundación Biodiversidad – Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Burgos Recuperado de: http://afundacionesnaturaleza.org/wp-content/uploads/2016/08/3%C2%BA-Informe_Tercer_Sector_Ambiental_julio_2016_def.pdf

Sandoval, I y Castillo, M. (2011). Áreas protegidas de Costa Rica: Fragmentación, tamaño y forma. Métodos en Ecología y Sistemática Vol. 6(1-2): 21 ISSN 1659-3049

Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) de Costa Rica. Políticas para las Áreas Silvestres Protegidas (ASP) del Sistema Nacional de Áreas de Conservación de Costa Rica. SINAC. Recuperado de: http://www.sinac.go.cr/ES/docu/ASP/Pol%C3%ADticasASPSINAC2011.pdf